Con la practica del yoga, gradualmente encontras tu propio ritmo. Cuando otros hacen la postura salvaje con gran apertura y libertad, tu la ejecutas con algo de contencion y moderacion; cuando otros hacen la postura del bailarin de manera expansiva, tu version tiene una tension que se repliega hacia dentro.
No es buscar ser diferente a proposito, sino seguir la textura de tu cuerpo, aprovechando tus fortalezas y aceptando tus limitaciones.
Ahora, de pie sobre la esterilla, ya no comparas con nadie. Esa belleza unica que te pertenece fluye silenciosamente en cada postura: no es la belleza de la respuesta estandar, sino la belleza autentica.
El yoga nunca ha sido para convertirse en alguien mas, sino para convertirse en un tu mas autentico.




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